En la historia peronista, el día del trabajador es la segunda fecha más importante de su extensa trayectoria, motivo por el cual expongo mi punto de vista sobre la delicada situación social y económica imperante en el país. La que se manifiesta en el desconcierto y el desánimo de la gente, por los errores del presidente Fernández, al punto que algunos sectores, en los cuales me incluyo, decidieron consultar a la política y a la Carta Magna sobre el recambio de autoridades, en busca de una salida al intríngulis político, y de gestión, sin alterar los tiempos de la democracia. La oposición es un obstáculo insalvable ante cualquier intento del Gobierno para salir de la crisis, pero también, reconociendo que el oficialismo le pifio a casi todas las medidas que podrían habernos ayudado a salir de la crisis que agobia al pueblo argentino. La democracia dispone de recursos políticos y constitucionales para evitar los tanques, el helicóptero y los estallidos sociales, como sucedió en otras oportunidades. Al ser un gobierno de coalición que gira alrededor del peronismo es inevitable que los responsables de esta crisis tengan que recurrir a las enseñanzas del creador del Movimiento, que en la octava de las 20 verdades, incorporó un llamado de atención recordando que primero está la patria, luego el movimiento, es decir la coalición gobernante, y por último los hombres. En resumen la octava de las verdades le impone al responsable de la gestión dar un paso al costado y dejar la responsabilidad de la conducción del país a la autoridad que constitucionalmente le corresponda para que en adelante y hasta el final del mandato constitucional. Sin duda que esta variante subirá el fastidio de la oposición, obligándola a aumentar los ataques absurdos, a la ciudadana que es la Vicepresidenta de la Nación.
José Emilio Gómez
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